
Cada día me sorprendo. Cada día aprendo algo nuevo, y eso es lo que me mueve a implicarme en el desarrollo de los niños, en su educación, en su vida.
Hoy. Gimkana, niños en equipos. Hombres contra mujeres. 6 y 6.
Dan las indicaciones... un problema. Hay que saltar en sacos. Victoria no quiere hacerlo, salen lágrimas pequeñas de sus ojos y dice que no quiere jugar. Dejarla sola?. Jamás. Preguntarle por qué?. Siempre.
"Tía no quiero jugar, porque una vez me caí y no quiero volver a hacerlo"
"Pero intentalo, todos te ayudamos, juego contigo o te ayuda la tía!" - intenté apoyarla y motivarla.
"No tía, no quiero intentarlo" - y se abrazó a mi cintura, tan fuerte como cuando sólo quieres que te abracen.
Las niñas no se mostraban muy interesadas, más bien parecían desganadas. Son tan diferentes todas. Tan fomes otras.
"Vamos ganando"- decía uno de los niños.
Las niñas?, no dicen nada.
Los niños van ganando se muestran ágiles y alegres, locos por ganar.
Victoria se adelanta y me mira a los ojos.
"Tía, ¿puedo intentarlo?, quiero intentarlo"
Fui la mujer más feliz del mundo en ese instante.