| Para allá me voy cada dos semanas :) |
Pero para mis adentros... bueno no siempre.Uno que otro no se salva de mis palabras llenas de- ¿mmm cómo decirlo? - "preocúpate" escudando mi falta de capacidad comunicativa durante esos días.
¿Cómo puedo pedir comunicación si ni yo misma soy capaz de comunicarme efectivamente?... tanto blah blah cotidiano se paraliza ante estas pataletas y me encuentro leyendo horas y horas frente al computador, evadiendo trabajos, ensayos, lecturas de la universidad y todo aquello que me recuerde que estoy a punto de convertirme en adulta. Puedo estar tardes enteras sentada, frente a esa pantalla escribiendo - esto por ejemplo - mientras escucho a Jason Mraz o a Ingrid Michaelson... o quizá me acompañe con Regina Spektor.
Estoy bien así, pero no lo estoy.
Mal que mal yo estoy viva y mi pantalla vive por un enchufe conectado a corriente.
Quizá todo comenzó a gestarse cuando desde pequeña inventaba esos amigos imaginarios muy comunes y populares entre los niños... el mío no tenía poderes mágicos ni podía volar. Sólo jugaba y me conversaba. Pero de más grande lo reemplacé por amigos reales y cuando estaba sola, por mi conciencia. Por eso no es raro que mi mamá constantemente me ande diciendo "ah? qué me dijiste" y luego yo le responda "nada, estaba hablando sola"... para terminar la escena con una mirada extrañada de ella hacia mí.
Bueh, para bien o para mal así crecí, sin hermanitos con quien pelear o a quién golpear - o por quién ser golpeada - y me acostumbré a hablar conmigo ... me escucho y me entiendo a la perfección, salvo un pequeño detalle: no pesco mis consejos... es anti ético.
Así fue que desde chica comencé con una estrategia: daría consejos que para otros fueran los adecuados y aún cuando me pudieran servir a mi, no los pondría en práctica. Tan ética la niña.
Y así voy.
Cada dos o tres semanas me encierro en mi burbujita invisible y escucho lo que me gusta. Si bien no hablo sola - porque en mi casa no sólo las paredes escuchan -, si escribo. Y hasta que me harto.
Y como ahora ya me vacié, me voy a jugar a ser grande y responsable.
Me ha resultado bien los últimos años.

