8.20.2007

II Capítulo
Confusión


Para variar estoy confundido. No sé quién soy. Quizás se preguntarán cómo puede pasarme eso?, que estoy loco... y es que acaso queda alguna duda de que lo estoy? Simplemente con decir que en el mejor momento de mi vida decidí viajar lejos de todo y vivir en la calle con los mendigos y como uno de ellos. Y no es que quisiera ser un Padre Hurtado contemporáneo, ni una madre Teresa de Calcuta... para descubrir la penuria de los pobres de la calle y los cartones; no soy santo y eso está claro. Quería vivir y ver de otro modo la vida. Me aburrí de las comodidades, aunque de vez en cuando (al principio) sucumbí a los encantos del placer que las mismas calles me presentaban y regalaban.
A la primera persona que conocí, la conocí en el terminal de buses... era un loco medio volao pero buena gente. Me preguntó a donde iba, simplemente dije " a donde el viento me lleve"... se cagó de la risa de mi ( la verdad es que ultimadamente me salen esas frases medias esotéricas...budistas... etc) y bueno me invitó a mochilear con él. Venía llegando de Valpo y ya quería volver a viajar pero solo le quedaban cinco lucas... "pa comprar de la verde"-me dijo y que bueno... Entonces había decidido seguir viajando... sin monedas. Pero con dos patas y manos, como el decía, todo se podía..
Nos subimos a un camión que iba a Talca. Buena onda el viejito. Se la conversó todo el rato... que los ladrones que los burreros y toda una sarta de cosas, cosas que escuché casi por inercia... porque tenía mi mente en otra cosa más importante... blanquearme.
Y cuando digo blanquearme, digo limpiarme todo lo que tenía guardado dentro y que por tanto tiempo escondí.
No lo quiero decir y en realidad eso ni siquiera importa.
El tema es que llegamos a Talca... nos aburrimos y así fue como nos embarcamos en otra aventura con el Lalo (si, el volao tenia nombre, Eduardo... el Lalo)... llegar a Conce.
Durante un mes me fui con el Lalo a vivir a Montahue un pueblito bien choro, donde todos se conocían, y resultó que el Lalo se había conseguido donde quedarnos... una casa abandonada. De primera dormimos. Como dos días durmiendo y otros tres carreteando de lo lindo en el Bío bío.
Después me llegaron los pensamientos vagos de los dolores que había vivido últimamente. Que la gente que decía que me quería no lo decía con el corazón. Ver como la vida se me hacía de cuadritos y ya no tenía por qué ni por quién vivir...
Dejé al Lalo. Me fui a caminar por calles días y noches, sin rumbo alguno. Hasta que un día llegué a un puente... era el puente del río Itata. Ahí descubrí otro mundo, un mundo que nunca hubiese imaginado, el mundo de las caletas.
Conocí a Pancho, a la Mili al Tato y al Pipe. Ellos son puros cabros de no más de 16 años. Cada uno de ellos tenían historias de vida diferentes y con características bien especiales. El Pancho se fue de la casa a los 12 a os porque su papá le pegaba a él y a su mamá, le pidió a su mamá que se fueran juntos pero esta no aceptó. No le quedó otra y se fue.
La Milena, la Mili, tenía 9 años cuando conoció a Pancho ambos compartían historia... sus padres eran compañeros de andanzas, todos los jueves se iban de juerga y volvían el domingo haciendo y deshaciendo a diestra y siniestra. Un día la Mili se hartó de tantos maltratos y decidió escaparse de la casa. Su padre estaba borracho y mientras ella le servía la comida él la había golpeado en el estómago. Aprovechando su estado de un solo y certero golpe lo dejó inconsciente...
el Tato era bien especial el... porque el viene de una familia acomodada... pero bien hippie él, se fue de la casa y dio a parar acá ps; y el Pipe que es el mas chico tenia en ese entonces 12 años... se le murio la mama y quedó a cargo de su papá que ni lo pescaba, salió de la casa y viviendo en la calle conoció el mundo de la droga a los apenas 10 años que tenía... y por esas cosas del destino tambien llego a etsa caleta...
Ellos fueron las únicas personas con las que estuve todo ese tiempo...
Como olvidar las noches de canto con la guitarra que me llevé... los cabros con sus tarritos y la Mili que tenía una voz bien linda. Digo tenía porque murió meses después... la atropellaron en la autopista. Asi fue como me converti en una especie de protector de etos cabros chicos perdidos por la vida, muchachos que ni siquiera habian terminado el colegio... y volvi a mis viejas andanzas de colegio, como una especie de ayudante. Enseñé lo que recordaba, escribia en las poleras más viejas que teniamos con un plumon que nos encontramos. Poco a poco empezamos a pensar que sería bueno conseguir un trabajo o alguna forma de tener plata para no tener que salir a machetear a la carretera, y para que no terminaramos como la Mili.
Asi estuve trabajando en los paraderos limpiando vidrios... cambiamos nuestra residencia y nos fuimos al centro de concepción... una especie de paseo ahumada santiaguino, ni más ni menos. Y así seguimos viviendo, hasta que un día llegaron unos chicos que nos ofrecieron alimento, ropa caliente y un albergue... quienes eran??... los voluntarios del hogar de Cristo. Llegamos y comimos como hace tiempo no lo hacíamos, ropa nueva, limpia!! rayos si estabamos tan felices. Pasé un tiempo alli hasta que comprendi que no puedo andar escapando de mis miedos y traumas si no que aceptarlos y aprender a vivir con ellos... o quien sabe si sanaban.
Y me despedí. Y volvi a Santiago a buscar lo que había dejado.
Apenas llegando a Santiago conoci a una chica que dormia en una banca de una plaza...ups si me sente encima de ella jajaja, pero sin darme cuenta, la educación nuca se me olvida.
Algo había en sus ojos, una tristeza indescriptible, toda ella era indescriptible... pelo teñido... ojos grises... era como una alucinación, una fascinación ante mis ojos recien llegados a la capital después de tanto tiempo.
...to be continued... espero XD

1 comentario:

Unknown dijo...

Linda historia...este capítulo parte como lo q te conte...

Reflejo de la realidad, posee valores,etc. Me parece eRcelente, estan muy creativas la liñas estas ah!

felicitaciones!