Iba a bordo del bus y recordé.
Recordé aquella vez que la profesora dijo " hagan un ensayo"... no sabía que diablos era eso. Pregunté. "Escribe lo que piensas"- fue lo que me respondió. Eso fue lo que hice.
"¿Qué es la muerte?", decía el título...- suelo iniciar cada ensayo con una pregunta que enredo y desenredo a lo largo del ensayo, por eso creo que es el mejor modo de desenmarañarse, para pensar en voz alta, en letras altas y nítidas. Frases escritas desde dentro, sin embargo, leídas desde fuera.
Recuerdo que criticaba un poco ciertas nociones que había acerca de la muerte, criticaba ese tabú de hablar de la propia hora de partir, criticaba una pila de cosas, que no recuerdo por cierto... lo que recuerdo claramente serían unas cuñas: " debe haber algo más allá, no me resigno a que termine y ya. Otra vida después de la terrenal nos espera(...) pero nadie ha vuelto de allá para contárnoslo... me quedo con la ilusión... la ilusión hecha certeza".
Ahora quisiera buscar aquel cuaderno. Ahora quisiera tenerlo en frente y criticar mi propio pensamiento de niña a los 16 años. Ahora quisiera tener la capacidad de distinguir mi mente ya madura de aquella en formación... Ahora quisiera... Ahora quisiera poder hablarlo con esa misma soltura. Ahora quisiera poder volver a releer esas líneas... Ahora quisiera no llorar... pero no puedo.
No puedo. No. Puedo. Sí puedo.
Puedo releerlo. Puedo reestructurarlo. Puedo verlo dese afuera e interiorizarlo con añadiduras. Puedo hacer de esto un modo de crecer, puedo hacer de estos momentos algo grande. Un aprendizaje. Vital. Para siempre.
Al final de todo vuelvo a la típica frasecita cliché.
Nada es imposible, todo se puede vencer... menos la muerte.
Y vuelvo.
La muerte.

Es vida. Es paz. Es descanso. Que haya que pasar por la pena y el dolor de perder aquella masa física que daba calor, que podía entregar palabras de valor, que lograba que esbozaras una sonrisa... pero finalmente queda a tranquilidad de que hiciste lo que estuvo en tus manos. Lo amaste a más no poder. Y su espíritu seguirá vivo, será parte de la energía que rodea al mundo. Está mejor, está en paz... te cuida desde donde esté, vela por ti y tu felicidad porque fuiste parte de la suya. Está en todo y debes aprender a vivir con eso, a ser feliz sintiendolo presente, pero sin dolor. Sólo con amor. Aquel amor que no aprisiona, sino que libera. Con ese amor que permite y no restringe, ni horas ni minutos. Con ese amor que logra traspasar cualquier barrera.
Con el mismo amor con que dejaste que partiera.
Esto último... en memoria de Octavio Alvarez - Salamanca Mujica, y para quienes lo conocieron haciendolo parte de su vida.
Recordé aquella vez que la profesora dijo " hagan un ensayo"... no sabía que diablos era eso. Pregunté. "Escribe lo que piensas"- fue lo que me respondió. Eso fue lo que hice.
"¿Qué es la muerte?", decía el título...- suelo iniciar cada ensayo con una pregunta que enredo y desenredo a lo largo del ensayo, por eso creo que es el mejor modo de desenmarañarse, para pensar en voz alta, en letras altas y nítidas. Frases escritas desde dentro, sin embargo, leídas desde fuera.
Recuerdo que criticaba un poco ciertas nociones que había acerca de la muerte, criticaba ese tabú de hablar de la propia hora de partir, criticaba una pila de cosas, que no recuerdo por cierto... lo que recuerdo claramente serían unas cuñas: " debe haber algo más allá, no me resigno a que termine y ya. Otra vida después de la terrenal nos espera(...) pero nadie ha vuelto de allá para contárnoslo... me quedo con la ilusión... la ilusión hecha certeza".
Ahora quisiera buscar aquel cuaderno. Ahora quisiera tenerlo en frente y criticar mi propio pensamiento de niña a los 16 años. Ahora quisiera tener la capacidad de distinguir mi mente ya madura de aquella en formación... Ahora quisiera... Ahora quisiera poder hablarlo con esa misma soltura. Ahora quisiera poder volver a releer esas líneas... Ahora quisiera no llorar... pero no puedo.
No puedo. No. Puedo. Sí puedo.
Puedo releerlo. Puedo reestructurarlo. Puedo verlo dese afuera e interiorizarlo con añadiduras. Puedo hacer de esto un modo de crecer, puedo hacer de estos momentos algo grande. Un aprendizaje. Vital. Para siempre.
Al final de todo vuelvo a la típica frasecita cliché.
Nada es imposible, todo se puede vencer... menos la muerte.
Y vuelvo.
La muerte.

Es vida. Es paz. Es descanso. Que haya que pasar por la pena y el dolor de perder aquella masa física que daba calor, que podía entregar palabras de valor, que lograba que esbozaras una sonrisa... pero finalmente queda a tranquilidad de que hiciste lo que estuvo en tus manos. Lo amaste a más no poder. Y su espíritu seguirá vivo, será parte de la energía que rodea al mundo. Está mejor, está en paz... te cuida desde donde esté, vela por ti y tu felicidad porque fuiste parte de la suya. Está en todo y debes aprender a vivir con eso, a ser feliz sintiendolo presente, pero sin dolor. Sólo con amor. Aquel amor que no aprisiona, sino que libera. Con ese amor que permite y no restringe, ni horas ni minutos. Con ese amor que logra traspasar cualquier barrera.
Con el mismo amor con que dejaste que partiera.
Esto último... en memoria de Octavio Alvarez - Salamanca Mujica, y para quienes lo conocieron haciendolo parte de su vida.
3 comentarios:
sabes?
es admirable...
yo soy una cobarde.
aunque aprovechara al máximo a mis viejos, creo que si se murieran ahora no lo podría aguantar, quedaría mal, muy mal...
y miento... porque no los aprovecho...
por eso me da rabia. Pena.
la muerte es un proceso natuaral, y sufre más el que se queda acá.
creo que a pesar de que el caballero este sufrió...
salió todo bien, es decir su muerte era "esperada" y el tiempo junto a él fue muy bien aprovechado...
gran trabajo de pato =)
un abrazo amiga...
disfrutemos más... que esto llega con o sin previo aviso
(L)
Gracias mi amor...
Te amo tanto...
También, tengo tantas cosas que decir... he ido meditando, poco a poco todo esto. Y he tendio varias conclusiones que han iluminado otras reflexiones más.
Espero pronto plasmarlas en alguna nota.
Te amo... nos vemos en un ratito más.
hola Tabi
En cierta forma me alegra que te identificara lo que escribi, pero no es agradable saber que pasaste por aquellos sentimientos tan desgarradores que produce la muerte.
Animo y alegria
un abrazo enorme
:)
Publicar un comentario